*Por Ana Gisselle García Corrales

Antes de iniciar con mi comentario, deseo que leas Juan 5:1-8 y Éxodo 15:26.

“Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios e hicieres lo recto delante de sus ojos y dieres oído a sus mandamientos y guardares sus estatutos ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti. Porque yo soy Jehová tu Sanador.

Sanador: curar, sanar, reparar, restaurar la salud.

Algunos han tratado de explicar la enseñanza bíblica en cuanto a la sanidad divina, pero todos pueden ver que este versículo habla sobre enfermedades físicas y su cura divina.

La Escritura afirma “Yo soy tu Sanador”, hay quienes se refieren a este versículo como el Pacto de Sanidad divina del A.T., se llama “Pacto” porque  en el Dios promete guardar a su pueblo libre de enfermedades,  aunque condiciona esta promesa (ver 26) a la diligente obediencia de su pueblo. Dios conjuga su propio y poderoso nombre llamándose a sí mismo  “Yahweh-Rapha”, que significa “Jehová el que Sana.”

Aclaro aunque el pecado y la desobediencia no siempre son causa directa de enfermedades. Dios es bueno solo desea lo mejor para nosotros y acá es donde viene a trabajar la semilla de fe.

Al prometer que su Presencia Sanadora estará junto a nosotros continuamente, ÉL demanda dos importantes condiciones a su pueblo:

1)            Primero nos pide que prestemos atención: que escuchemos su voz…. Que tengamos oídos para oír. Dios siempre ha hablado a su pueblo (a través de sus siervos, profetas, mensajeros., etc…etc.)pero debemos cultivar una actitud receptiva a su voz. El Señor nos habla de muchas maneras:

a)            A través de su Palabra.

b)            Por revelación interior a nuestro Ser. Efesios 1:17-18: “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de Gloria, os de espíritu de Sabiduría y Revelación en el conocimiento de ÉL.  Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento para que sepáis cual es la esperanza a que ÉL nos ha llamado y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.

2)            Nos pide que hagamos lo recto en su Presencia busca personas que no solo oyen sus palabras sino que las guardan en su corazón y actúa en ellos, gente que obedezca su Palabra (Stgo 1:22-25)

Juan 5:1-8

¿Cuál es la actitud del paralítico?

Él está en un lugar llamado Betesda significa: “lugar de misericordia o casa de gracia”.

1.- Está “cómodo” (esperando que algo suceda) no sabe qué pero ahí está… derrotado, deprimido, se siente imposibilitado, ¿Se parecerá a algunas de las actitudes de nosotros en nuestro cotidiano vivir?  Donde vemos que otros surgen, van alcanzando las metas, van prosperando en las diferentes áreas de sus vidas, y nosotros…vemos como las oportunidades nos pasan por el frente… y estamos como el paralítico, esperando que alguien nos lleve, nos empuje.

2.- Hay un hálito de esperanza…porque llega ese alguien y entonces él presta oído y dice su sentir a ese Alguien y suceden 2 cosas

a) escuchamos y nuestra actitud cambia a hacer a accionar.

b) Lo peor de todo… es que llega ese alguien y aún así nos quedamos inmóviles.

Cuando el Dedo de Dios se mueve en nuestras circunstancia o ACCIONAMOS o nos quedamos a la orilla esperando.

La decisión la toma usted. Dios hace mueve el dedo en el estanque Usted sabrá si se queda contemplado o se levanta toma su camilla y camina…

Habrá alguien que quiera cambiar de actitud de caminar o quedarse a la orilla del estanque, estancado en su circunstancia..

 

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