Por Alberto Cabezas

Varias organizaciones costarricenses ecologistas tienen puesto el ojo en el Centro de Conservación Santa Ana ubicado en Costa Rica, es un sitio verdaderamente creado para meditar, que cuenta con una extensión aproximada de 52 hectáreas, las cuales se dividen en parches de regeneración boscosa, los senderos naturales Uruca y Aramides, el Museo Histórico Agrícola, un germinador, dos viveros forestales, un circuito de recintos de animales silvestres, un jardín de cactus y suculentas; se proyecta la pronta apertura de una mariposario y un jardín de palmas.

Este tiene una altitud media de 900 msnm y está delimitado al este por el cauce del río Uruca. El Centro de Conservación Santa Ana cuenta además con un vivero de especies forestales nativas, así como especies ornamentales, en el cual puede adquirir árboles y plantas diversas a precios accesibles.

En las instalaciones del Centro de Conservación Santa Ana se encuentra también el Museo Histórico Agrícola de Santa Ana, en el cual se conserva e interpreta el patrimonio histórico nacional, con énfasis en las actividades realizadas en la antigua Hacienda Ross, la cual comprendía todo el Centro de Conservación Santa Ana y muchas otras propiedades de la zona.

Este patrimonio arquitectónico, agrícola e industrial, tiene entre sus principales atractivos un trapiche impulsado por vapor, maquinaria agrícola y varias construcciones en tierra y madera, dentro de las cuales resalta La Casona, un inmueble de adobe y bahareque construido en el siglo XVIII.

Historia

El trapiche y buena parte del terreno que incluye el Centro, proviene de un legado familiar de Robert Ross Lang, un inmigrante de procedencia inglesa. En 1869, Ross adquirió dicha propiedad para instalar un ingenio de caña de azúcar.

Se sabe que el trapiche ya existía para esa época, así que Ross aprovechó las instalaciones para vender el producto a la Fábrica Nacional de Licores. Con el tiempo, la propiedad se convirtió en la Hacienda Ross.

En 1907 murió don Robert, y su hijo Alejandro Ross Davidson se encargó de la Hacienda. El nuevo dueño sembró arroz, café y caña de azúcar, y unió el beneficio que se encontraba en su periferia con el trapiche, el cual después se convirtió en un pequeño ingenio.

En 1918 don Alex fue uno de los mayores productores de azúcar del país, y luego llegó a exportar café de la cosecha 1932-1933.

En 1954 sacó su última tarea de dulce y al año siguiente murió, dejando repartida la Hacienda entre sus tres hijos.

Uno de ellos, don Lorne Ross Ashley, se quedó con una parte de la finca la cual fue conocida después como Finca Lornessa.

Don Lorne y su esposa continuaron con la vocación agrícola, por lo que mantenían ganado, producían huevos, cultivaban parcelas de maíz, frijoles, hortalizas y árboles frutales.

El CCSA fue en parte donado por el señor Lorne Ross al Estado costarricense en 1975 para la construcción del Zoológico nacional y el resto de la propiedad fue adquirida para el mismo fin en 1976.

En el año 1993 se definió la misión de esta institución como la conservación del patrimonio nacional, histórico y natural.

En 1976, la Finca Lornessa fue dividida en varias partes, unas de ellas fueron compradas por el Estado, y otra fue donada por los esposos Ross con el fin de conservar el patrimonio natural y cultural del lugar.

En las décadas posteriores, se introdujeron especies diversas de flora y fauna originarias de varias partes del país, con el fin de promover el concepto de conservación del hábitat tropical.

Debido a su importante extensión y agradable clima, durante muchos años surgieron intentos para construir en sus instalaciones un zoológico, pero ninguno se concretó hasta que en 1994 la propiedad pasó a ser administrada por la Fundación Pro Zoológicos, y desde entonces estos terrenos tomaron el rumbo conservacionista que ahora la caracteriza.

Metas del lugar

Las  principales metas de este sitio son: “mantener el Museo Histórico Agrícola para mostrar la cultura costarricense en ese campo y contribuir a su conservación. Representar con una muestra de flora y fauna el concepto de biodiversidad con la disposición de un área natural de bosque tropical recuperada. Brindar un área de investigación de flora y fauna bajo el concepto de desarrollo sostenible”.

Asimismo “ofrecer programas de educación ambiental y conservación a la comunidad nacional. Actualmente el Centro es administrado por la Fundación Pro Zoológicos (FUNDAZOO).”

 

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