País carece de estrategia para mejorar construcción de carreteras en zonas montañosas

 

San José, Costa Rica

La construcción de carreteras en las zonas montañosas de Costa Rica carece de una estrategia eficaz que prevenga los daños ocasionados por deslizamientos o  fallas de taludes. Tales eventos  pueden ocurrir durante movimientos telúricos como sismos o terremotos; así como, en temporadas de lluvias intensas, tormentas tropicales o huracanes.

 

De acuerdo con Sergio Sáenz, Coordinador General del Seminario de Geotecnia 2017, una de las grandes deficiencias de la construcción de rutas en ese tipo de terrenos es la falta de información actualizada que permita un mejor diseño y; de paso, incrementar el nivel de seguridad para los usuarios.

El tema de la construcción de rutas de transporte en este tipo de regiones será tratado durante el “Seminario de  Carreteras en Zonas Montañosas” que se llevará a cabo el 4 y 5 de setiembre en el Hotel Crowne Plaza Corobicí.

 

Durante el evento un grupo de expertos de Venezuela, Japón, Italia, Canadá, México y Costa Rica abordarán temas como “Gestión de riesgo ante las amenazas naturales en las carreteras”, “Estabilización de taludes” e “Ingeniería de Carreteras de montaña”, entre otros.

 

El evento reunirá a 150 participantes convocados por la Asociación Costarricense de Geotecnia (ACG) adscrita al Colegio de Ingenieros Civiles de Costa Rica (CIC), la cual fue creada en 1979 por un grupo de ingenieros civiles ticos comprometidos con el desarrollo de la disciplina.

 

La ACG forma parte de la Sociedad Internacional de Mecánica de Suelos e Ingeniería Geotécnica (ISSMGE, por sus siglas en inglés) y agrupa a profesionales de esta rama en todo el mundo. Actualmente cuenta con más de 50 miembros en Costa Rica incluyendo ingenieros geotecnistas, ingenieros civiles, geólogos e ingenieros geólogos.

 

Entre sus proyectos más importantes está la publicación en 1994  del Código de Cimentaciones de Costa Rica, promulgado como un reglamento para todos los ingenieros del país.

 

A la fecha, la red vial costarricense tiene alrededor de 7,500 kilómetros, de los cuales solamente 4,700 kilómetros son de asfalto o concreto y el resto (2,800 kilómetros), están construidos en lastre. Gran parte de esta red vial se encuentra  en caminos de montaña.

 

Acciones preventivas

 

El coordinador explicó que el país se encuentra muy atrasado en cuanto al uso de  tecnologías de punta que permitan el  diseño y construcción de vías de montaña seguras y con menores costos  de mantenimiento. Asimismo en cuanto de la definición de los corredores viales que presenten menores problemas.

 

“Necesitamos conocer cuáles son las soluciones que están implementando en otras latitudes para reducir el riesgo y; de paso, evitar que en futuras obras se tenga que gastar millones de colones en reparaciones cada vez que hay fuertes lluvias, derrumbes o temblores. Desconocemos como estamos ante lo que se hace en otras naciones en este campo, pero lo más seguro es que andemos “mal”, precisó Sáenz.

 

En el caso de Costa Rica los mayores problemas por deslizamientos, derrumbes y otros fenómenos similares se han producido en las carreteras tales  San José-Caldera, San José-Guápiles  y Cartago – Pérez Zeledón.

 

“Uno de los mayores problemas que tenemos es la estabilización de los taludes en nuestras rutas de montaña porque cada vez que llueve fuerte se producen derrumbes que al país le cuestan suman millonarias en el uso de maquinaria, equipo y hombres para reabrir el paso; además, de los costos asociados a la paralización del tránsito de mercancías y personas durante muchas horas”, añadió el Coordinador General.

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